Miguel Ángel de Quevedo y la donación del Rancho Panzacola
En 1901 el ingeniero Miguel Ángel de Quevedo —el "Apóstol del árbol"— donó una hectárea de su propiedad para iniciar un vivero forestal que reforestaría la Ciudad de México. Hoy ocupa 39 hectáreas.

Miguel Ángel de Quevedo fue ingeniero, conservacionista y servidor público mexicano que en 1901 propuso una ley para procurar el desarrollo óptimo de los bosques. La iniciativa fue rechazada en lo inmediato, pero según el portal del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) del Gobierno Federal, sentó el precedente para fundar la Junta Central de Bosques y Arbolados, asociación que él mismo presidió.
Para concretar el proyecto, Quevedo donó él mismo la primera hectárea de suelo, perteneciente al Rancho Panzacola que era de su propiedad familiar. Esa hectárea se convirtió en el núcleo del vivero forestal que hoy conocemos como Viveros de Coyoacán.
Entre 1911 y 1934, según la Wikipedia y la ficha de la SIAP, los Viveros sumaron terreno hasta alcanzar las 39 hectáreas que conforman su superficie actual. El objetivo fue claro desde el inicio: producir los árboles necesarios para reverdecer y reforestar las grandes zonas verdes de la Ciudad de México y sus alrededores.
El reconocimiento a Quevedo como "Apóstol del árbol" llegó en vida y se ha consolidado en la nomenclatura. Su nombre hoy figura en la avenida que pasa cerca del vivero —Av. Miguel Ángel de Quevedo— y en monumentos dentro del propio espacio. Los Viveros de Coyoacán siguen operando como vivero forestal a la vez que como uno de los espacios públicos más amados del sur de la ciudad.

